miércoles, 19 de octubre de 2016

ayer escuché una canción que se parecía mucho
a tu cuerpo. o sea que estuve triste de adioses toda 
la noche. de ausencias. estuve triste porque la canción 
no terminaba y era como tu cuerpo. a veces me pregunto 
cómo pudiste aparecer a tan altas horas de mi dolor. me 
pregunto por qué con la soledad siempre me encuentro.
te digo que ayer escuché una canción que se parecía mucho 
a tu cuerpo. y me sentí como un condenado. como un 
pajarito cantando arriba de un árbol seco.


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. 
El río anuda al mar su lamento obstinado. 

Abandonado como los muelles en el alba. 
Es la hora de partir, oh abandonado! 

Sobre mi corazón llueven frías corolas. 
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! 

En ti se acumularon las guerras y los vuelos. 
De ti alzaron las alas los pájaros del canto. 

Todo te lo tragaste, como la lejanía. 
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! 

Era la alegre hora del asalto y el beso. 
La hora del estupor que ardía como un faro. 

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